Premio de Literatura Arturo Uslar Pietri.

En vista de la suspensión del II Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, anunciado por la fundación hace un par de meses, reproduzco una versión de la reseña que hiciera para Latineos (publicada el 9 de agosto de 2010) acerca de la novela ganadora, Blue Label / Etiqueta Azul, de Eduardo Sánchez Rugeles, en la que se señala el impacto del evento, la importancia de promover un premio de este género en Venezuela, y en la que también se pueden inferir los motivos fundamentales por los que la organización se ha encontrado con los problemas que han llevado a la pérdida de patrocinantes y, en última instancia, a la cancelación de la segunda edición del galardón.
BLUE LABEL / ETIQUETA AZUL GANADORA DEL I PREMIO IBEROAMERICANO DE LITERATURA ARTURO USLAR PIETRI
TRADUCCIÓN DE LAURA MONTANARI

Sánchez Rugeles. Foto: letralia.com.

Hubo algo simbólico, aunque solapado, en la ceremonia de entrega del I Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, otorgado a un escritor inédito venezolano, Eduardo Sánchez Rugeles. Algo que no fue enunciado del todo –tal vez ni siquiera fuese deliberado– en el producto final de un largo proceso que había requerido mucho tiempo, esfuerzo, organización y, que en última instancia, habría de llegar a su exitoso final, a su clímax, con esta ceremonia.

La palabra “logro” siempre ha sido un término relativo en Venezuela: con frecuencia, llegar a tiempo a una reunión o, incluso, llegar a casa sano y salvo tras una noche de divertimento, es considerado un gran logro. Por lo tanto el lanzamiento de nuevo premio internacional –el primero de su categoría en Venezuela desde que el presidente Raúl Leoni anunciara la creación del famoso premio Rómulo Gallegos en 1964– implicaba un espíritu de rejuvenecimiento que a la vez era reforzado por la decisión del jurado de entregar el premio a un escritor nuevo y desconocido.

Hoy en día, todo viene cargado de una resonancia política en Venezuela, de una postura ideológica básica (tan básica como: a favor o en contra). Irónicamente, todo lo que alguna vez definió a Chávez –el cambio, una Venezuela nueva, diferente– se ha convertido precisamente en aquello que amenaza su mandato. Más de diez años después de su llegada al poder, la retórica del cambio que Chávez propone se ha convertido en el “viejo cambio”, un cambio muy diferente al que respalda la nueva generación. Dadas las circunstancias, la decisión de Eduardo Sánchez Rugeles por prescindir de las sutilezas propias de la ocasión y de “usar la literatura como mero pretexto…[porque] hoy debo hablar de Venezuela”, se puede entender más cabalmente, no como una estrategia de provocación sino, como la única opción honesta con la que disponía.[1]

El discurso de Sánchez Rugeles ha captado la atención del establecimiento literario en la misma medida que lo ha hecho su novela de 173 páginas sobre el amor adolescente en el inclemente entorno de la Venezuela actual. Blue Label / Etiqueta Azul es el recuento de un viaje doble: por un lado es una especie de “bildungsroman” en el que se documentan las principales etapas del pase hacia la madurez de Eugenia, una niña cuya única ambición infantil es ser francesa, para así poder escapar la opresiva realidad que vive en la ciudad de Caracas. Casualmente, la experiencia que definirá su viaje sentimental llega años más tarde cuando, a medio camino entre la infancia y la adolescencia, Eugenia conoce, en su último año en el instituto, a un chico peculiar, Luis Tevez, quien tiene su misma edad pero mucha más experiencia en los asuntos de la vida.

Luis es un inadaptado, aunque es hábil en otros aspectos, y a Eugenia le resulta atractivo su carácter emprendedor. Pero ella ya tiene un novio, una mejor amiga, un grupo de compañeros –y Luis no se relacionaría con ninguno de ellos. Intrigada por su recién conocido compañero, Eugenia explora un nuevo mundo de antisociales y maleantes que la llevan a cuestionar los parámetros por los cuales ella ha medido hasta ahora la amistad, el amor y otros conceptos trascendentales como esos en la vida de un adolescente. Todo esto como preámbulo al segundo viaje, el físico, en el cual Eugenia y Luis hacen el recorrido de 700 kilómetros desde Caracas hasta Mérida, en busca de la pista del elusivo abuelo de Eugenia, un ciudadano francés cuya firma puede abrirle las puertas a su sueño de infancia: optar a la ciudadanía francesa.

Blue Label / Etiqueta Azul ofrece un catálogo extenso de idiosincrasias locales, desde el discurso coloquial de los jóvenes en Caracas (un aspecto de la novela que ha sido alabado con frecuencia), hasta los detalles cotidianos que han formado a toda una generación (marcas de helado, telenovelas, actores, cantantes, programas de televisión, etc.) Al mismo tiempo, el texto lleva a cabo un análisis acertado y mordaz de la sociedad venezolana contemporánea, bien a través de elucubraciones de alguno de los protagonistas (como es el caso de Vadier, uno de los curiosos amigos de Luis, quien enuncia un monólogo en el que describe el significado de la palabra “güevo” en el contexto único de la jerga venezolana), o, más a menudo, y con un efecto más impactante, a través de la creación de una larga y colorida lista de personajes secundarios, quienes completan la dinámica de los diferentes elementos, desde el más despreciable hasta el más pusilánime, que interactúan dentro de la sociedad venezolana.

Blue Label / Etiqueta Azul no es perfecta (después de todo ¿qué primera novela los es?). Críticos son algunos puntos débiles en la trama que, incluso en un libro tan corto como este, disminuyen el interés que el lector puede sentir por la historia. El nivel de sufrimiento experimentado por Eugenia a los 17 años es prácticamente impensable, incluso para una persona tres veces mayor que ella. En este contexto, ciertos de los comentarios triviales que ella hace y otros de los detalles inconsecuentes que ella recuerda la convierten en la fantasía que es. Y, sin embargo, discutiendo precisamente este tema con Sánchez Rugeles hace algunos días, me ofreció un argumento que no pude refutar: “Puede que esto no sea Dostoievsky”, me dijo, “pero buscaba crear un producto 100% venezolano, y Dostoievsky no lo es.” De acuerdo. De hecho, llevando esa afirmación un poco más allá: no hay nada en el panorama literario venezolano que se parezca a Blue Label / Etiqueta Azul. En este sentido, el jurado del I Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri encontró en Sánchez Rugeles precisamente lo que buscaba –como también lo hiciera con La casa verde el jurado del Premio Rómulo Gallegos en su primera edición, en 1967. Sólo nos queda esperar que Sánchez Rugeles se convierta en el próximo Vargas Llosa.

[1] El discurso de aceptación de Eduardo Sánchez Rugeles está disponible en en: http://www.casauslarpietri.com/?id=132&ids=3&ide=6&mod=conte&accion=deta

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One thought on “Premio de Literatura Arturo Uslar Pietri.

  1. Una critica muy objetiva, Como casi siempre creas en tus comentarios el interes en el lector a leer la obra si no lo ha leido o a saber del escritor.

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